miércoles, 11 de julio de 2012

Capitulo 4.




-¿Nayeli?-la mano de Paul se sacudía frente a mi rostro- ¿te encuentras bien?
-Oh, sí solo
- ¿Nayeli,  quieres leche?-Me ofreció Leah.
-Por favor-Levanté mi vaso para que la leche lo llenara.

Bien, estuve sumergida en mis pensamientos todo el desayuno, de hecho todos habían acabado y yo recién estaba a la mitad de mi vaso.

-Al parecer Nayeli sigue en la cama-escuché decir a John, yo negué con la cabeza, la verdad es que me sentía incomoda.

-Bien, con Nayeli iremos a caminar-expuso Paul, yo lo quedé mirando algo confusa.
-Me parece muy bien -Aceptó Leah- Sería bueno que Nayeli conozca el barrio.
-En la tarde me acompañará a mi -Agregó John.
-Bien, ustedes hacen planes para mí sin antes consultarme ¿Qué pasa si yo ya tenía algo preparado?
-En ese caso - balbuceó Paul.
-Iré contigo, te he extraño -Sonreí

Terminé mi vaso de leche, lo saqué de la mesa y subí a mi habitación. Abrí las cortinas para que entrara luz solar y abrí las ventanas para que el aire fresco del verano invadiera mi pieza y mis pulmones. No demoré más de cinco minutos en hacer la cama, tiré mí pesado equipaje sobre ella para escoger mi ropa. Falda de mezclilla y una de mis poleras de tiritas ajustada, verde limón. Me metí al baño para darme una ducha, estuve un largo rato mojando mi largo cabello con el agua tibia. Después de quince minutos estaba vistiéndome. Salí del baño para ir a mi habitación y secar un poco las puntas del pelo, lo quería dejar mojado, iba a ser un día caluroso. Me puse mis zapatillas converse y bajé rápidamente las enormes escaleras para encontrarme con mi primo de diecinueve años. 
-¿Lista?
-Claro -sonreí, pero mi expresión se invirtió al ver a Winston con su novia.
-No te preocupes, luego te recordará-ahora el sonreía.
-Eso espero-suspiré-—Vamos

Antes de cerrar la puerta Paul  gritó  Adiós  para que supieran que ya no estábamos en casa. Mientras caminábamos me tomé del brazo de Paul, la verdad es que soy algo torpe y en caso de doblarme el pie o tropezar con nada tendría donde afirmarme. Caminamos un trayecto no muy largo, solo hasta llegar a un parque muy lindo.

-El que está ahí es Richard, es de mis mejores amigossonrió-—te lo presentaré.

Dimos un par de pasos hasta que llegamos donde se encontraba el chico de cabello castaño.
 -¿Qué tal Paul?—- dijo dando el típico abrazo de chicos- ¿nueva novia?
-No—-Mi primo soltó una risita-—Es mi prima, Nayeli—-yo sonreí
-Oh, lo siento. Soy Richard, me dicen Ringo -me dio un beso en la mejilla.
-¿Trajiste a tu hermanito?—-preguntó Joe
-Sí, pero yo ya me iba. Se fue a la casa de un amigo ¿Por qué?
-Nayeli ama a los niños pequeños -Me sonrojé un poco
- ¿Enserio?—-afirme con mi cabeza-— ¡genial! Paul, ahora no tendremos que cuidar a Bob ni a Mike.
-Claro, Nayeli nos ayudará.

Entorné mis ojos y abrí solo un poco la boca como para decirle que era un aprovechador solo con mi rostro.

-Bien, creo que no—-dijo mientras pasaba su brazo sobre mis hombros.
-Eres algo callada -añadió Ringo con el ceño algo fruncido.
-Sí, ella es algo -tímida.
-No, ya entendí. Tú no la dejas hablar—-los tres soltamos un risa de no muy larga duración- Bien, ahora sí me voy.
-Nos vemos luego—- Se despidieron con el mismo abrazo de hace un rato.
-Me alegra haberte conocido, Nayeli -Besó mi mejilla -—adiós -observé cómo se alejaba.
-Es simpático-concluí.
-Por algo es mi amigo
-Sigues siendo un payaso —-Suspiré.
-Lo sé. Bueno primita, nos queda media hora para vagar y luego volver a casa para el almuerzo.
Nos pusimos a caminar por el sector, era un barrio realmente hermoso, de clase. Hablamos todo el trayecto de mi, creo que mi vida nunca había sido el centro de las conversaciones, de hecho yo la encontraba tan aburrida a pesar de los miles de cambios de ciudad debido al trabajo de mi mamá. Si no fuera por mis Bloom’s ahora tendría que estar en Europa, con mi madre. No, realmente no quería ni imaginarlo. 

Llegamos a la casa y Leah entraba y salía de la cocina con ensaladas, vasos y cubiertos, entre otras cosas. Me fui a sentar a uno de los sillones de cuero de la sala y apenas entré sentí la voz de él y las risitas de su hermosa novia, suspiré. No debía importarme que estuviera con ella, de hecho era de lo más normal, eran novios.

- ¿Cómo les fue?-me preguntó 
- ¿Ah?... Digo, bien. Conocí a un amigo de Paul -sonreí y tomé asiento en uno de los cómodos asientos.
- ¿Cuál de todos?
- Richard.
- ¿Me acompañaras después del almuerzo?
- Supongo ¿A dónde?
- Iré a dejar a Anna a su casa, luego podemos ir a la playa, queda a unos minutos en auto.
- Ah, Ok. Sí, te acompañaré, me parece, Bien.
- ¿Tienes 18? -Preguntó Anna.
- Sí ¿Y tú?
-Igual—-mostró su perfecta dentadura. ¿Acaso no tenía algún defecto?

Se formó un silencio realmente incomodo, tenía la mirada de Winston sobre mí, prácticamente me examinaba mientras su novia le hablaba de no sé qué. Agradecí cuando Leah nos hizo pasar a la mesa, pero solo lo agradecí hasta que John  se sentó frente a mí.

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