domingo, 2 de diciembre de 2012

Capitulo 30.


Al abrir mis ojos me encontraba en una habitación blanca con pequeños detalles en tonos azulados. Estaba agotada y no era para menos luego de haber dado a luz a Aaron. Me acomodé un poco en la cama y miré hacia la ventana, realmente era un día hermoso. Junto a la ventana se encontraba un sofá, en el cual se encontraba un chico de perfectos ondulados. Sí, era Winston y dormía profundamente, no se veía del todo cómodo, pero sí estaba descansando.
Mientras observaba al amor de mi vida la puerta se abrió. En los brazos de una señora algo bajita y rellenita venía mi pequeño príncipe.

Tiene hambre comentó mientras la dejaba en la cuna que se encontraba junto a la cama— acomódate—dijo con una sonrisa.

Estaba algo nerviosa, sé que es normal el alimentar así a los bebés, pero no soy del todo experta y tampoco me agradaba demasiado la idea de que una señora cualquiera, por más amorosa y simpática que pareciera viera como alimentaba al pequeño.

Sé que es algo incomodo, pero tienes que aprender, a veces va a tener hambre que cualquier parte, hasta en el centro comercial y no vas a tener opción.

no no es eso—¿Qué, era una bruja?
Me acomodé mientras ella con un botón acomodaba la altura del colchón en la parte superior.

-¿Estás lista? afirme con la cabeza y con cuidado puso entre mis brazos a Aaronbueno, ya esta… lo más probable es que se duerma en un rato.

Sí, no se preocupe sonreí algo sonrojada, no era para nada cómodo estar con mis pechos a la vista de cualquiera.

La señora salió y cerró la puerta, algo fuerte quizá porque Aaron dio un pequeño saltito y Winston despertó.

¿Quién está por aquí?se acercó acomodando su cabello y luego besó mi mejilla—¿Hace cuánto la trajeron?

Recién, tenía hambre acaricié la mejilla de mi pequeño hijo.

Creo que yo también suspiró—Iré al casino a ver que hay para comer, sino iré a casa y vuelvo rápido.

Ve tranquilo, estaremos bien.

¿Necesitas que traiga algo?

No, nada sonreí— cuídate ¿sí?

tú igual Besó mi frente— Te amo

También yo.
Cuando John salió comencé a analizar en la situación que estaba. Estaba por cumplir los 17 años y tenía un hijo. Realmente mis planes de estudio habían desaparecido, pero no me sentí triste. Ahora debía encargarme de que mi pequeño fuera feliz y creciera sanamente.
Cuando salí de mis pensamientos noté que mi pequeño se había dormido. Abroché con cuidado la parte superior de mi pijama.
Realmente era extraño pensar que había tenido en mi vientre durante nueve meses a esa pequeña criatura, que realmente era mi hijo, que era el fruto del amor con John.

¿Hija?al oír la voz de mi madre levanté rápidamente la vista.

Mamá…—sonreí y ella se acercó cerrando la puerta con cuidado.

¿Cómo están los dos?

bien, Aaron se durmió hace muy poco ¿cómo estás tú?

Más que feliz, estuve observando a Aaron en la sala donde están todos los bebés. Es igualito a ti cuando naciste.

¿Enserio?

sonrió— ¿Y John?

Salió a comer hace un rato.

Me parece ¿A ti ya te dieron de comer?

En ese momento llegó la misma enfermera que me había llevado a Aaron con una bandeja.

Te tienes que alimentar dijo mamá apartándose del camino— dame a Aaron un momento.

Sí, tenloMamá la tomó en sus brazos y sus ojos se cristalizaron de inmediato. ¿Qué le sucedía? Debería estar feliz.

Capitulo 29.


No Le sonreí y llevé mi mano hasta su suave mejilla para acariciarla con dulzura— Y no creo que quieras escuchar la palabra Lo prometo” —Dije incómoda.

Solo negó con la cabeza y besó mis labios pausadamente.
Los meses comenzaban a pasar con bastante rapidez, cosa que sin darme cuenta mi vientre ya estaba lo suficientemente crecido.

Hola allí dentro Susurró sobre la piel de mi vientre. John.
Solo sonreí al ver lo ansioso que se mostraba.

Soy papá. Imagino que debes reconocer mi voz Lo vi sonreír y acarició mi piel.

Nunca creí que fuera él quien sería el padre de mis hijos y ahora que lo increíble era creíble… no podía imaginar a otra persona que él haciéndose cargo.

Agité mi cabeza para volver desde la tierra de los pensamientos a mi vida y me encontré con John haciendo gestos raros y ruiditos que acompañaban a las muecas.

Winston Reí— No lo escucharás reír si eso es lo que esperas Tapé mi vientre y palpé el colchón para que se recostara a mi lado.

Lo sé, pero me gusta creer que si Sonrió y corrió un mechón de pelo por detrás de mi oreja.

Me apoyé en su pecho e inhalé el fresco perfume que llevaba esparcido por toda su piel.
Pretendía quedarme ahí, estática, cómoda y refugiada en sus brazos todo el día, con tan solo estar alejados dos segundos, parecían ser una eternidad.
De un segundo a otro un fuerte agudo dolor penetro por todo mi cuerpo.

John —Gemí apretando mis ojos y volteándome para quedar de frente al techo.

Nayeli, ¿Qué sucede? Sonó calmado, pero aún así noté la preocupación en su voz.

Winston —Y mi voz volvió a ahogarse en un gemido, esta vez el dolor comenzaba a aumentar.

Tomé de su mano y la estrujé en la mía, no podía hablar y tenía que hacer algún tipo de seña a lo que me estaba sucediendo.
El inhalar y exhalar se volvía complicado y comenzaba ahogarme en mis gemidos.

¡Mamá! Gritó sin soltar de mi mano.
Entreabrí mis ojos y me encontré con su rostro lleno de preocupación.

Tranquila, ya pasará respira profundo —Habló acelerado, acarició mi mejilla y besó mi frente— ¡MAMÁ! ¡ALGUIEN POR FAVOR! ¡ES NAYELI!

Viendo que nadie llegaba al rescate, Winston comenzó a entrar en pánico ¿Qué debe hacer un hombre cuando al parecer está solo y tiene a su novia con contracciones?

Linda, no te preocupes —Articuló notoriamente nervioso y complicado con mi situación.

John —Susurré agitada y sentí una lágrima caer por mi mejilla— es el… es… el… John… es… —Balbuceé sin sentido, no podía pensar más en el dolor que en estos momentos estaba sintiendo.

¡El bebe! Exclamó desesperado.
Afligido y con torpeza me tomó entre sus brazos con dificultad y comenzó a caminar apresurado.

¿Qué? ¿Qué diablos pasa? Escuché la calma voz de Paul… ¡Al fin algo de ayuda!

¡SOLO VE A PREPARAR EL AUTO! ¡DEBES LLEVAR A NAYELI EN ESTE MISMO INSTANTE A UNA CLINICA! ¡¿Qué NO VES?! Exclamó desesperado.

¡¿El bebe?! Exclamó mi primo sin reaccionar aún.
Estábamos parados en medio del pasillo del segundo piso tratando de explicarle a Paul que era lo que sucedía.

¡MALDITA SEA! ¡VE A PRENDER ESE AUTO! Exclamé sacando la voz de una vez por todas ¡Hombres!
Escuché una carcajada de Winston, de seguro no esperaba que una mujer a punto de tener un bebe fuese ruda.
-Amor, tranquila, respira inhala, exhala —Me sentó en el asiento trasero del auto.

¡DIOS! Bramé retorciéndome de dolor y a la vez haciendo añicos la mano de mi novio.

¡Paul! ¡APRESURATE! Exclamó Winston.

Con lo poco que podía mantener abiertos mis ojos, noté como Paul sudaba frente al volante, estaba nervioso y aún más cuando Winston lo presionaba y yo gritaba de dolor.
Gracias al cielo, pronto me vi agitada inhalando y exhalando en una silla de ruedas por los pasillos lujosos del hospital
¿Lujosos? Si, exacto.

Tenemos que atenderla en este mismo instante Oí decir a una enfermera a Winston mientras a mi me recostaban sobre una camilla ¿Quiere participar del parto? Digo, para pasarle la ropa necesaria.

¿Había escuchado bien? Ok, sabía qué diría que no.

De un momento a otro todos los sonidos, voces presentes en la habitación se disiparon ¿Qué estaba ocurriendo? Con suerte veía manchas borrosas y el dolor parecía estar disminuyendo solo un poco.

¡Vamos tu puedes! Y ahí estaban nuevamente los sonidos girando con intensidad a mí alrededor.

Me sentía completamente sudada y aun así no podía dejar de ejercer tal fuerza estaba dando a luz.

Necesitaba más fuerza y no era exactamente la física necesitaba todo el apoyo, el cariño de mi novio… y al parecer había optado por quedarse afuera de la sala esperando a que nuestro hijo naciera.
 ¡Vamos linda! ¡Se que tu puedes! ¡Aquí estoy preciosa! Sentí esa melodiosa y tranquila voz a mi lado y apenas abrí mis ojos, sentí su mano ser estrujada por la mía y el calor de su cuerpo a mi lado.
Sonreí entre tanto dolor y volví a mi tarea
: pujar.

¡ES UN NIÑO! Oí exclamar y todos los dolores desaparecían de una sola vez.

Capitulo 28.


La chica entreabrió sus labios y comenzó a sacudir suavemente la cabeza para luego salir corriendo.

John me miró algo desesperado y salió corriendo atrás de ella. Me senté en la orilla del acolchado. Algo confundida suspiré y me levanté para bajar donde se suponía estarían todos. Cuando bajé las interminables escaleras noté que la puerta principal estaba abierta y decidí seguir mi camino por ahí.

Di unos pasos para poder apreciar la escena más cerca. Winston sujetaba a Anna por los hombros y la miraba directo a los ojos y movía rápidamente la boca. La chica notó mi presencia y volteó su rostro hacia mí para luego volver su mirada a John, al cual abrazó fuertemente para luego desaparecer del lugar. John caminó rápidamente hacía mí y me abrazó fuertemente.

Nos están esperando susurró sobre mis labios sin dejar de mirarnos.

Posó sus dulces labios sobre los míos haciendo una leve presión, sonrió y entrelazó sus dedos con los míos para luego dirigirnos hacia el patio. Me detuve en seco antes de que pudieran vernos a través de los cristales. John me miró algo confundido.

¿Te sientes bien?

sí, pero…—miré nuestras manos un par de segundos.

Tarde o temprano tendrán que enterarse, más si estas embarazada acarició mi mejilla.

Acabo de llegar y ya no querrán verme nunca más suspiré

Al menos me iré junto a ti besó mi frente y caminó hacia el gran ventanal sosteniendo aún mi mano.

Sentí todas las miradas sobre nosotros. La expresión de Leah  era claramente de confusión y las de Paul y George de sorpresa. Mi mamá mordía su labio inferior, nerviosa, mientras observaba el rostro de mi tío

Trae un vaso con agua, por favor oí la voz de mi madre.

No entiendo como no me di cuenta, no lo entiendo

Mamá, es que la idea era que no lo notaran… no salió del todo bien.

¿Cuándo pensabas decirnos? dijo Leah en un tono notablemente afligido.

Iba a decírselos ahora, lo del embarazo

Poco a poco fui abriendo los ojos y la luz de la habitación me molestaba, miré hacia donde supuse que estaría John y Leah. Se encontraban abrazados.

Hija, al fin mi mamá puso sus manos en mis mejillas— me asuste tanto, el médico está por llegar.

¿Ah?genial, no sabía que sucedía.

Te desmayaste, princesa Sentí la cálida mano de mi amado sobre mi hombro.

necesito —la habitación daba algunas vueltas a mí alrededor.

John, tómala y llévala al baño.

En un par de segundos estaba con mi mamá encerrada en el baño, eliminando lo poco que tenía en el estómago.

John ya les dijo soltó mientras me acariciaba mi espalda

¿Cómo se lo tomaron?

Realmente están sorprendidos, sobre todo Leah, pero se lo tomaron bastante bien, saben que ustedes se quieren.

Que bueno, ya veía que no me dejaban estar cerca de John o algo así.

John jamás te dejaría sola, deberías saberlo sonreí automáticamente.

Era cierto, John jamás me dejaría sola, menos en una situación así, no sé como llegue a pensar que sí lo haría, que no creería que estaba esperando un hijo o que ese hijo no era de él. John me quería, me lo había dicho muchas veces y debía tenerlo claro. Golpearon la puerta mientras me lavaba el rostro. Era él, mi príncipe azul.

-¿Cómo estás?preguntó mientras mi progenitora abandonaba el lugar.

—Mejor, supongo— besó mi frente— ¿por qué llamaron a un médico?

—No sabían de tu estado cuando lo hicieron—se encogió de hombros.

—Pensé que reaccionarían mal suspiré.

—Paul  es el más feliz con la idea de tener un sobrino —sonrió

—también será…

—Su primo en segundo grado…—farfulló

—John…

—No, Nayeli… no seremos primos ahora, no nosotros dos, no existirá relación familiar alguna para nosotros ¿sí?

Está bien, pero Paul

—Paul da igual, seguirá siendo feliz mientras tenga a quien sacar a pasear o hacer cosquillas —sonreí al imaginar a Paul jugando con un pequeño de perfectas facciones.

—Te amo —Me estrechó entre sus fuertes brazos y besó mi frente. Era increíble la seguridad que sentía estando entre sus brazos o son el simple hecho de que estuviera presente en el mismo lugar que yo. Él me da la seguridad que no tengo, la protección que siempre había necesitado sentir. Nayeli, te quedarás aquí ¿verdad? -¿Qué le diría? Mamá no querría dejarme sola en este estado y la verdad es que no estaba dispuesta a separarme de John nuevamente, ni por un minuto.

Capitulo 27.


Se quedó muda, me miraba como si llevase algo extraño en la cara.

-Nayeli, serás… Madre -Expresó sin expresión alguna, aún mirándome directamente a los ojos.

- ¿No estás emocionada?  -Pregunté algo agitada. Simplemente estaba feliz con la noticia. Sabía que mi edad no era la apropiada para ser madre, pero simplemente tener un hijo de la persona a quien más amaba, era hermoso.

-¿De quién es?  -Preguntó acomodándose seria en el asiento.

-Ya te lo dije, es de John -Suspiré mirando hacia el frente distraída.

-Es tu primo ¿Lo sabías?  -Que duras palabras ¡Genial! Era lo que faltaba.

Mis expresiones animadas, emocionadas, contentas desaparecieron.  Mamá tenía razón me sentía orgullosa de haber tenido relaciones por amor con mi propio primo. El nudo en mi garganta creció yo lo amaba y no como familia, no sentía ni una pizca de ese cariño familiar, esos tiernos abrazos, como los de Paul… no Winston me hacía sentir mujer, me hacía sentir la chica más afortunada del mundo y la más amada.

¿Sabes qué? Enfrenté a mi madre con rabia— No me interesa que seamos familia, lo amo… y él me ama. Si tenemos un hijo es por amor, no porque fuimos dos adolescentes bajo el poder de las hormonas, no, todo esto es por amor.

Me quedó mirando sorprendida, sabía que no era el tipo de palabras que esperaba escuchar.
Solo me sonrió y me abrazó refugiándome en sus cálidos brazos protectores maternos.
Te apoyaré en todo Nayeli Susurró besando mi frente.

Le sonreí y sentí como una lágrima caía por mi mejilla y prontamente otra rodó por las suyas.
Dormí la mayoría del viaje, era una forma fácil de evitar asquerosos mareos y exquisitos antojos.

Eran las tres de la tarde en New Jersey y los nervios adormecieron a mi cuerpo al saber que volvería a esas cuatro paredes una vez más.
Había acordado con mamá no mencionarles nada hasta que pudiera tener todas las cosas aclaradas con John.

Tocó tres veces el rectángulo de madera, esperamos alrededor de cinco infinitos minutos cuando George apareció en la puerta. Se quedó contemplándonos sin expresar ni una sola palabra.

Hola otra vez Sonreí al ver que era una de nosotras quien tendría que hablar.

Ho-Hola —Tartamudeó sonriendo— Oh por dios, lo lamento, pasen, pasen me quedé algo atónito —Rió dejándonos ingresar en el hogar— ¿Esto es una sorpresa de mamá? Porque la verdad es que no me lo esperaba —Sonrió y extendió sus brazos para estrecharme entre ellos.

Luego de darle las explicaciones necesarias nos condujo hasta el patio trasero y una vez más los nervios recorrieron cada rincón de mi cuerpo al analizar a la familia a través del cristal.

¡Miren quienes deciden volver! Exclamó George apareciendo en el amplio jardín.
Mamá caminaba junto a George y yo solo le seguía el paso un poco atrasado
Oí emitir a la familia un gran bullicio, todos saludaban a mi madre con gran cariño, mientras que yo aún seguía escondida tras la puerta.

¡¿Significa que Nayeli está aquí?! La voz de Paul se escuchó por los cuatro vientos.
Seguramente mamá le había indicado que si, pues el muchacho apareció emocionado en la cocina, mirando hacia toda dirección con desesperación.

¡Paul! Exclamé al verlo y corrí hacia él.

¡Nayeli! Gritó y me levantó del suelo para poder girarme una y otra vez Por dios, no puedo creer que hallas vuelto, te extrañé estas últimas 5 semanas —Dijo aún abrazándome con fuerzas entre sus brazos.

También te extrañé Susurré con falta de oxígeno.
-No pretendes salir ¿Verdad? —Me soltó de sus brazos para mirarme desanimado.
Negué con la cabeza y luego escondí mi mirada en un punto inexistente.

—La verdad, vengo porque tengo que hablar de algo importante con él —Musité nerviosa y miré a mi primo.
Me m
iró confundido y enarcó una ceja.

—Pero bueno, luego te cuento. ¿Cómo andan las cosas con Maggie? —Le sonreí traviesa.
Mordió su labio inferior y sonrió agachando el rostro.

—Tus expresiones me dicen que bien ¿O me equivoco? —Averigüé buscando su mirada.
Le
vantó su rostro y asintió. Al parecer me emocioné por lo que sonreí y volví a abrazarlo.

—Pero luego te cuento —Rió— vamos a saludar —Tomó de mi mano y me arrastró hasta el jardín.
En menos de dos segundos mis ojos con los de John se cruzaron y mi estomago
se revolvió… no sé si de nauseas o del simple hecho de volver a encontrarme con él.

Despejé mi vista y analicé a cada integrante a medida que me saludaban animadamente, Leah, George padre, George, Bob, John y… mis ojos se cubrieron de lágrimas… Que fácil se le hizo olvidarse de mí, ahí estaba ella, Anna, con una prefecta sonrisa en el rostro. No hice más que sonreír y agitar mi mano desanimada.

Me senté junto a todos para compartir una agradable conversación, al menos para todos, menos para mí. La mirada deWinston seria y fría sobre mí me atravesaba el corazón.

Quizás nunca debí venir, quizás debí haber tenido a mi hijo sin un padre al lado, al parecer lo mejor que hubiese podido hacer era haber dejado que su vida siguiese conmigo fuera de ella.
Mamá me hizo un gesto extraño y entendí que lo mejor era hablar con Winston.
Me acerqué donde se encontraba él y su novia a un rincón del jardín.

John Susurré con la voz temblorosa.

Nayeli Expresó con frialdad.

Ham Hola, soy la novia de John, creo que si me recuerdas ¿Verdad? Sonrió la muchacha abrazando a John.
Cerré mis ojos y suspiré disimuladamente.

Si, por supuesto que te recuerdo Sonreí cínica— Winston… ¿Podríamos hablar un momento?.. ¿En privado? —Lo miré tensa.
Me atravesó con la mirada y luego suspiró.

Cualquier cosa que quieras decirme puedes hacerlo con mi novia presente Ok, entendía que estuviese enojado, pero me estaba hiriendo y mucho.
Apreté mis ojos y lo miré con los ojos quebrados.

Oigan, no quiero incomodar. Hablen todo lo que quieran, estaré con los chicos cariño Sonrió amistosa y se alejó.
Winston la quedó mirando mientras ella se alejaba y suspiró para luego mirarme.

¿Qué es lo que quieres? Preguntó con desprecio.

No quiero hablar aquí Lo miré a los ojos y le hice entender de que lo que quería plantearle, era algo importante.

Me tomó de un brazo y me arrastró hasta el interior de la casa, por las escaleras y como destino su habitación.
 -¿Mejor? Se cruzó de brazos y miró hacia un lado.

Sí, gracias Contesté con humildad— Creo que te debes preguntar por qué mi regreso ¿No es así? —Lo miré apenada.
Levantó el rostro para mirarme y asintió con la cabeza.

Suspiré y tomé la fuerza necesaria para decirle todo lo que tenía que decir. Me acerqué a él y tomé de su mano.

Hay algo que debes saber —Murmuré temblorosa— hay algo tuyo que se fue a Seattle conmigo… y quería que lo supieras, es importante.
Una vez más me miró confundido y agitó su cabeza con suavidad.

Ya basta de merodeos, dime ¿Qué es lo que sucede? Regañó mirándome con rabia.

Lo miré a los ojos y sentí como los míos se cubrían de lágrimas, lágrimas que pronto resbalaron por mis mejillas. Pronto agaché mi rostro.

¿Qué más pudiste haberte llevado de mí que mi corazón Nayeli? Sollozó en un susurro, tomó mi rostro con una mano y me hizo mirarlo.

Mi mano que aún sujetaba la de él, la guié hasta mi vientre y sollocé.
Me miró serio a los ojos abriéndolos cada vez más, seguramente había entendido el mensaje.

Nayeli tu… —Murmuró sin voz.

Estoy embarazada John Susurré sin aliento.
Tomó mi rostro entre sus manos y acercó sus labios con lentitud a los míos para, una vez, más bañarlos en ese dulce sabor que tenían sus besos. Sin pasión, sin descontrol No era más que ternura, dulzura, cariño y lo más importante amor.

Me tomó de la cintura y yo por mi parte rodeé su cuello con mis débiles brazos.
De a poco me fue empujando hasta sentir como mis pies perdían el contacto con la superficie y me recostaba lentamente sobre el acolchado.

Te amo Nayeli Susurró con calma sobre mis labios.

Y yo a ti Winston Susurré admirando su belleza, cada perfección de su rostro.
Se recostó a mi lado. Su tibia mano acarició mi mejilla, mientras que la libre acariciaba suavemente mi vientre por debajo de la remera.

Winston todos estamos esperando —De la nada surgió una voz femenina en la habitación.
Nos separamos con brusquedad y miramos hacia la puerta del cuarto. Era Anna.