sábado, 9 de febrero de 2013

Capitulo 31.


- ¿Sucede algo mamá?  -Indagué con una risa inquieta mientras cuidaba que la bandeja con alimento no terminara en el suelo.


-No, tranquila, estoy bien  -Susurró sin despegar sus ojos brillantes de Aaron.


-Ya dilo  -Suspiré y me acomodé esperando a que diera el discurso que una madre daría en esos precisos momentos.


-¿Qué quieres que te diga?  -Me miró y una lágrima rodó por su mejilla.- ¿Qué me siento orgullosa porque mi hija de 16 años tuvo un bebé? No lo creo Nayeli  -Estaba sería y la compondría.-  No me malinterpretes. Amo a este bebé, amo y amaré a Aaron tanto como a ti cariño, pero…


-Lo sé .Agaché mi rostro y jugué con la sopa.- Tampoco estaba en mis planes tener un hijo a esta edad, pero no tenía mejor ejemplo ¿Verdad?  -Crucé mis ojos con los de ella y me sentí arrepentida por haberlo dicho. Volví a agachar el rostro.


Mi madre era joven, tenía apenas 33 años. Yo habría nacido cuando ella apenas tenía 17 años, por lo que no creo que ella sea exactamente la indicada para decírmelo.


-Es por eso que no quería que arruinaras tu juventud, Nayeli -Se tardó varios segundos en responder. No debí haberlo dicho.


-Aaron no ha de arruinar mi juventud madre. Estoy feliz de haberla tenido y John también lo está ¿Notas a alguien arrepentido?  -Y lo dije fuerte y claro. Ni yo ni Winston rogaría para volver al pasado y no cometer los mismos errores.


-Está bien -Suspiró mientras acariciaba con ternura la mejilla de mi hijo.

Luego de unos días me vi de vuelta en casa. Paul estaba tan entusiasmado, que había gastado la mayor parte de sus ahorros en necesidades para Aaron, un lindo detalle, pero exagerado.


-Si necesita algo, no duden en pedirlo  -Sonrió jugando con las manitas de Aaron.


-Creo que pondré una grabadora en tu habitación diciendo seguidamente que Aaron  está bien -Carcajeé y todos rieron al unísono.


-Paul, puedes dejarnos solos un momento  -La seria voz de Winston llegaba a asustar.-  Por favor  -Y su sonrisa lo arregló todo.


James  rodó los ojos y tomó a Aaron en sus manos.


-Si quieren privacidad, me llevo al bebe -Sonrió y comenzó con unas extrañas muecas.


-Ten cuidado  -Susurré rogando a dios que Aaron no se resbalara de los brazos de Paul.- ¿Escucharon eso? Soné como toda una madre.


Solo carcajeó y salió de la habitación.


A penas la puerta chocó con el umbral, Nicholas se acomodó en el acolchado para mirarme directo a los ojos.


- ¿Qué vamos a hacer Nayeli?  -Sonrió acariciando mi mejilla.


-¿Hacer? ¿A qué te refieres?  -Sonreí desentendida y tomé su tibia mano en mi rostro.


-Nos es algo incómodo vivir todos juntos por si no te has dado cuenta  -Modulaba tranquilo, pero de todas formas sentía ese dejo de preocupación.


-Lo sé –Suspiré.- Pero no hay nada que podamos hacer. Somos menores de edad, no podemos tener nuestra propia casa ¿Te haces una idea de la locura que sería?  -Carcajeé desanimada. Imaginarme viviendo con Winston me provocaba una gran ternura.


-Exacto, por eso -pensaba en que sería buena idea la que nos fuéramos a Seattle, tu madre, tú y yo. Somos pocos, nada incómodo  -Sonrió.
Era una buena idea, además mamá sabía darnos nuestro espacio, los padres de Winston aún necesitaban tiempo para acostumbrarse.


-Es buena la idea  -Susurré, aún con sus palabras dando vuelta.


-Lo sé y creo que Aaron crecería en un buen ambiente.


-Aquí también lo es  -Sonreí.-  Y Créeme que necesita a un tío como Paul -Carcajeé.


-No crecerá con la idea de que somos primos Nayeli, es eso lo que yo no quiero  -Afligido John.


- Sabes que Nunca lograremos ser primos  -Sonreí y me acerqué para poder depositar un suave beso en sus labios.


-Sí, pero…


-Lo comentaré con mi madre, nos apoyará  -Lo interrumpí.


Solo sonreí y me tomó de la cintura para acercarme a su cuerpo y besar mis labios con armonía, cariño y dulzura.



[...]

;Final, Primera parte.



Bueno, creo que me arrepentí de dejarlas así; entonces, ahm resumí los capítulos restantes en dos, y bueno. Aquí termina. Les dejo algunos links aquí abajito.

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martes, 5 de febrero de 2013

Aviso.

- Perdón por no subir capitulo... La novela se cancelo. Y aunque me quede con los capítulos faltantes ahí guardados; no pretendo subirlos, motivos personales. Mil gracias por todo chicas, en verdad me dio mucho gusto que me leyeran y leerlas*-* son geniales cada una de ustedes; sigan escribiendo y así; las quiero.


P.S. Si alguna, le interesa leer los últimos y así, ahm puede pedírmelos por Twitter y les paso el fic completo :)

domingo, 2 de diciembre de 2012

Capitulo 30.


Al abrir mis ojos me encontraba en una habitación blanca con pequeños detalles en tonos azulados. Estaba agotada y no era para menos luego de haber dado a luz a Aaron. Me acomodé un poco en la cama y miré hacia la ventana, realmente era un día hermoso. Junto a la ventana se encontraba un sofá, en el cual se encontraba un chico de perfectos ondulados. Sí, era Winston y dormía profundamente, no se veía del todo cómodo, pero sí estaba descansando.
Mientras observaba al amor de mi vida la puerta se abrió. En los brazos de una señora algo bajita y rellenita venía mi pequeño príncipe.

Tiene hambre comentó mientras la dejaba en la cuna que se encontraba junto a la cama— acomódate—dijo con una sonrisa.

Estaba algo nerviosa, sé que es normal el alimentar así a los bebés, pero no soy del todo experta y tampoco me agradaba demasiado la idea de que una señora cualquiera, por más amorosa y simpática que pareciera viera como alimentaba al pequeño.

Sé que es algo incomodo, pero tienes que aprender, a veces va a tener hambre que cualquier parte, hasta en el centro comercial y no vas a tener opción.

no no es eso—¿Qué, era una bruja?
Me acomodé mientras ella con un botón acomodaba la altura del colchón en la parte superior.

-¿Estás lista? afirme con la cabeza y con cuidado puso entre mis brazos a Aaronbueno, ya esta… lo más probable es que se duerma en un rato.

Sí, no se preocupe sonreí algo sonrojada, no era para nada cómodo estar con mis pechos a la vista de cualquiera.

La señora salió y cerró la puerta, algo fuerte quizá porque Aaron dio un pequeño saltito y Winston despertó.

¿Quién está por aquí?se acercó acomodando su cabello y luego besó mi mejilla—¿Hace cuánto la trajeron?

Recién, tenía hambre acaricié la mejilla de mi pequeño hijo.

Creo que yo también suspiró—Iré al casino a ver que hay para comer, sino iré a casa y vuelvo rápido.

Ve tranquilo, estaremos bien.

¿Necesitas que traiga algo?

No, nada sonreí— cuídate ¿sí?

tú igual Besó mi frente— Te amo

También yo.
Cuando John salió comencé a analizar en la situación que estaba. Estaba por cumplir los 17 años y tenía un hijo. Realmente mis planes de estudio habían desaparecido, pero no me sentí triste. Ahora debía encargarme de que mi pequeño fuera feliz y creciera sanamente.
Cuando salí de mis pensamientos noté que mi pequeño se había dormido. Abroché con cuidado la parte superior de mi pijama.
Realmente era extraño pensar que había tenido en mi vientre durante nueve meses a esa pequeña criatura, que realmente era mi hijo, que era el fruto del amor con John.

¿Hija?al oír la voz de mi madre levanté rápidamente la vista.

Mamá…—sonreí y ella se acercó cerrando la puerta con cuidado.

¿Cómo están los dos?

bien, Aaron se durmió hace muy poco ¿cómo estás tú?

Más que feliz, estuve observando a Aaron en la sala donde están todos los bebés. Es igualito a ti cuando naciste.

¿Enserio?

sonrió— ¿Y John?

Salió a comer hace un rato.

Me parece ¿A ti ya te dieron de comer?

En ese momento llegó la misma enfermera que me había llevado a Aaron con una bandeja.

Te tienes que alimentar dijo mamá apartándose del camino— dame a Aaron un momento.

Sí, tenloMamá la tomó en sus brazos y sus ojos se cristalizaron de inmediato. ¿Qué le sucedía? Debería estar feliz.

Capitulo 29.


No Le sonreí y llevé mi mano hasta su suave mejilla para acariciarla con dulzura— Y no creo que quieras escuchar la palabra Lo prometo” —Dije incómoda.

Solo negó con la cabeza y besó mis labios pausadamente.
Los meses comenzaban a pasar con bastante rapidez, cosa que sin darme cuenta mi vientre ya estaba lo suficientemente crecido.

Hola allí dentro Susurró sobre la piel de mi vientre. John.
Solo sonreí al ver lo ansioso que se mostraba.

Soy papá. Imagino que debes reconocer mi voz Lo vi sonreír y acarició mi piel.

Nunca creí que fuera él quien sería el padre de mis hijos y ahora que lo increíble era creíble… no podía imaginar a otra persona que él haciéndose cargo.

Agité mi cabeza para volver desde la tierra de los pensamientos a mi vida y me encontré con John haciendo gestos raros y ruiditos que acompañaban a las muecas.

Winston Reí— No lo escucharás reír si eso es lo que esperas Tapé mi vientre y palpé el colchón para que se recostara a mi lado.

Lo sé, pero me gusta creer que si Sonrió y corrió un mechón de pelo por detrás de mi oreja.

Me apoyé en su pecho e inhalé el fresco perfume que llevaba esparcido por toda su piel.
Pretendía quedarme ahí, estática, cómoda y refugiada en sus brazos todo el día, con tan solo estar alejados dos segundos, parecían ser una eternidad.
De un segundo a otro un fuerte agudo dolor penetro por todo mi cuerpo.

John —Gemí apretando mis ojos y volteándome para quedar de frente al techo.

Nayeli, ¿Qué sucede? Sonó calmado, pero aún así noté la preocupación en su voz.

Winston —Y mi voz volvió a ahogarse en un gemido, esta vez el dolor comenzaba a aumentar.

Tomé de su mano y la estrujé en la mía, no podía hablar y tenía que hacer algún tipo de seña a lo que me estaba sucediendo.
El inhalar y exhalar se volvía complicado y comenzaba ahogarme en mis gemidos.

¡Mamá! Gritó sin soltar de mi mano.
Entreabrí mis ojos y me encontré con su rostro lleno de preocupación.

Tranquila, ya pasará respira profundo —Habló acelerado, acarició mi mejilla y besó mi frente— ¡MAMÁ! ¡ALGUIEN POR FAVOR! ¡ES NAYELI!

Viendo que nadie llegaba al rescate, Winston comenzó a entrar en pánico ¿Qué debe hacer un hombre cuando al parecer está solo y tiene a su novia con contracciones?

Linda, no te preocupes —Articuló notoriamente nervioso y complicado con mi situación.

John —Susurré agitada y sentí una lágrima caer por mi mejilla— es el… es… el… John… es… —Balbuceé sin sentido, no podía pensar más en el dolor que en estos momentos estaba sintiendo.

¡El bebe! Exclamó desesperado.
Afligido y con torpeza me tomó entre sus brazos con dificultad y comenzó a caminar apresurado.

¿Qué? ¿Qué diablos pasa? Escuché la calma voz de Paul… ¡Al fin algo de ayuda!

¡SOLO VE A PREPARAR EL AUTO! ¡DEBES LLEVAR A NAYELI EN ESTE MISMO INSTANTE A UNA CLINICA! ¡¿Qué NO VES?! Exclamó desesperado.

¡¿El bebe?! Exclamó mi primo sin reaccionar aún.
Estábamos parados en medio del pasillo del segundo piso tratando de explicarle a Paul que era lo que sucedía.

¡MALDITA SEA! ¡VE A PRENDER ESE AUTO! Exclamé sacando la voz de una vez por todas ¡Hombres!
Escuché una carcajada de Winston, de seguro no esperaba que una mujer a punto de tener un bebe fuese ruda.
-Amor, tranquila, respira inhala, exhala —Me sentó en el asiento trasero del auto.

¡DIOS! Bramé retorciéndome de dolor y a la vez haciendo añicos la mano de mi novio.

¡Paul! ¡APRESURATE! Exclamó Winston.

Con lo poco que podía mantener abiertos mis ojos, noté como Paul sudaba frente al volante, estaba nervioso y aún más cuando Winston lo presionaba y yo gritaba de dolor.
Gracias al cielo, pronto me vi agitada inhalando y exhalando en una silla de ruedas por los pasillos lujosos del hospital
¿Lujosos? Si, exacto.

Tenemos que atenderla en este mismo instante Oí decir a una enfermera a Winston mientras a mi me recostaban sobre una camilla ¿Quiere participar del parto? Digo, para pasarle la ropa necesaria.

¿Había escuchado bien? Ok, sabía qué diría que no.

De un momento a otro todos los sonidos, voces presentes en la habitación se disiparon ¿Qué estaba ocurriendo? Con suerte veía manchas borrosas y el dolor parecía estar disminuyendo solo un poco.

¡Vamos tu puedes! Y ahí estaban nuevamente los sonidos girando con intensidad a mí alrededor.

Me sentía completamente sudada y aun así no podía dejar de ejercer tal fuerza estaba dando a luz.

Necesitaba más fuerza y no era exactamente la física necesitaba todo el apoyo, el cariño de mi novio… y al parecer había optado por quedarse afuera de la sala esperando a que nuestro hijo naciera.
 ¡Vamos linda! ¡Se que tu puedes! ¡Aquí estoy preciosa! Sentí esa melodiosa y tranquila voz a mi lado y apenas abrí mis ojos, sentí su mano ser estrujada por la mía y el calor de su cuerpo a mi lado.
Sonreí entre tanto dolor y volví a mi tarea
: pujar.

¡ES UN NIÑO! Oí exclamar y todos los dolores desaparecían de una sola vez.

Capitulo 28.


La chica entreabrió sus labios y comenzó a sacudir suavemente la cabeza para luego salir corriendo.

John me miró algo desesperado y salió corriendo atrás de ella. Me senté en la orilla del acolchado. Algo confundida suspiré y me levanté para bajar donde se suponía estarían todos. Cuando bajé las interminables escaleras noté que la puerta principal estaba abierta y decidí seguir mi camino por ahí.

Di unos pasos para poder apreciar la escena más cerca. Winston sujetaba a Anna por los hombros y la miraba directo a los ojos y movía rápidamente la boca. La chica notó mi presencia y volteó su rostro hacia mí para luego volver su mirada a John, al cual abrazó fuertemente para luego desaparecer del lugar. John caminó rápidamente hacía mí y me abrazó fuertemente.

Nos están esperando susurró sobre mis labios sin dejar de mirarnos.

Posó sus dulces labios sobre los míos haciendo una leve presión, sonrió y entrelazó sus dedos con los míos para luego dirigirnos hacia el patio. Me detuve en seco antes de que pudieran vernos a través de los cristales. John me miró algo confundido.

¿Te sientes bien?

sí, pero…—miré nuestras manos un par de segundos.

Tarde o temprano tendrán que enterarse, más si estas embarazada acarició mi mejilla.

Acabo de llegar y ya no querrán verme nunca más suspiré

Al menos me iré junto a ti besó mi frente y caminó hacia el gran ventanal sosteniendo aún mi mano.

Sentí todas las miradas sobre nosotros. La expresión de Leah  era claramente de confusión y las de Paul y George de sorpresa. Mi mamá mordía su labio inferior, nerviosa, mientras observaba el rostro de mi tío

Trae un vaso con agua, por favor oí la voz de mi madre.

No entiendo como no me di cuenta, no lo entiendo

Mamá, es que la idea era que no lo notaran… no salió del todo bien.

¿Cuándo pensabas decirnos? dijo Leah en un tono notablemente afligido.

Iba a decírselos ahora, lo del embarazo

Poco a poco fui abriendo los ojos y la luz de la habitación me molestaba, miré hacia donde supuse que estaría John y Leah. Se encontraban abrazados.

Hija, al fin mi mamá puso sus manos en mis mejillas— me asuste tanto, el médico está por llegar.

¿Ah?genial, no sabía que sucedía.

Te desmayaste, princesa Sentí la cálida mano de mi amado sobre mi hombro.

necesito —la habitación daba algunas vueltas a mí alrededor.

John, tómala y llévala al baño.

En un par de segundos estaba con mi mamá encerrada en el baño, eliminando lo poco que tenía en el estómago.

John ya les dijo soltó mientras me acariciaba mi espalda

¿Cómo se lo tomaron?

Realmente están sorprendidos, sobre todo Leah, pero se lo tomaron bastante bien, saben que ustedes se quieren.

Que bueno, ya veía que no me dejaban estar cerca de John o algo así.

John jamás te dejaría sola, deberías saberlo sonreí automáticamente.

Era cierto, John jamás me dejaría sola, menos en una situación así, no sé como llegue a pensar que sí lo haría, que no creería que estaba esperando un hijo o que ese hijo no era de él. John me quería, me lo había dicho muchas veces y debía tenerlo claro. Golpearon la puerta mientras me lavaba el rostro. Era él, mi príncipe azul.

-¿Cómo estás?preguntó mientras mi progenitora abandonaba el lugar.

—Mejor, supongo— besó mi frente— ¿por qué llamaron a un médico?

—No sabían de tu estado cuando lo hicieron—se encogió de hombros.

—Pensé que reaccionarían mal suspiré.

—Paul  es el más feliz con la idea de tener un sobrino —sonrió

—también será…

—Su primo en segundo grado…—farfulló

—John…

—No, Nayeli… no seremos primos ahora, no nosotros dos, no existirá relación familiar alguna para nosotros ¿sí?

Está bien, pero Paul

—Paul da igual, seguirá siendo feliz mientras tenga a quien sacar a pasear o hacer cosquillas —sonreí al imaginar a Paul jugando con un pequeño de perfectas facciones.

—Te amo —Me estrechó entre sus fuertes brazos y besó mi frente. Era increíble la seguridad que sentía estando entre sus brazos o son el simple hecho de que estuviera presente en el mismo lugar que yo. Él me da la seguridad que no tengo, la protección que siempre había necesitado sentir. Nayeli, te quedarás aquí ¿verdad? -¿Qué le diría? Mamá no querría dejarme sola en este estado y la verdad es que no estaba dispuesta a separarme de John nuevamente, ni por un minuto.